lunes, 25 de mayo de 2026

Algunas notas de cuaderno (6)











Esta chica escribía entre líneas. Tenía un apodo menor. Rajada y cicatrizada. Una terraza de locuras. Nube negra. Ardiente como una pava eléctrica sin termostato. Había que mezclar el agua caliente con la fría. Nadie se quiere quemar. Hoy me escribieron amigos. Hace rato no se de ellos. Adonde se habrán metido. Se preocupan por mí. Lo de siempre, dije. Sentimiento de enamorado. A veces se pasa y a veces no. Ahora quiero llegar y no puedo. Si llego solo no es lo mismo. Necesito una observación. El silencio no importa, importan los ojos. Tiene que haber un soporte, un contexto. Pido perdón pero quiero aceptación. Cándida flor de invernáculo de invernadero. En todo soy una mitad. Solo escribiendo estoy completo. Cándida flor de invernáculo sin tiempo.



Tenía los cordones desatados. Era una niña. No sabía atarme los cordones. Entonces pensé que el mundo se me venía encima. El amor es como comer pochoclos. Pochoclos azucarados. No se puede parar. No termina. Y cuando termina, el cuerpo se queda seco. Y necesitas agua. Y afuera todo cada vez más seco. Qué extraña es la vida. Como pasa. Qué extraño es el teatro. Personas que miran a personas creando ficción con ellos. Que buen encuentro, después de tanto. Siempre te quise. Yo nunca no te quise.




Salgo a la calle. Observo unos pibes pegando un cartel que dice: “Powerade te lleva a la copa del mundo 2026”. Eran cerca de las 2 de la tarde. Por suerte el sol en esta época es liviano. En mi bandeja de correo a las 10.15 de la mañana me llega una nota titulada: “La guerra en Irán hace temblar el mundo”. Una semana atrás recibí el diario mensual de La le monde con un alusión casi total a Cuba. Algo más atrás, Venezuela. Una copa mundial en paralelo a una guerra mundial tampoco es para tanto.

En el lugar donde vivo, hay mucha gente haciendo ejercicio. Corren, van y vienen, trotan, caminan rápido. Me pregunto cómo será hacer ejercicio dentro de una nube de dióxido de carbono. No te preocupes tanto por el cuerpo, hoy día casi nadie lo siente. Pero será mejor no tener razón, es peligroso. Mejor no hablemos, calladitos estamos bien. No sea cosa que perdamos lo poco que nos queda.

Las redes sociales tal como están presentados hoy son horribles. En estos últimos días todo invadido con noticas de Messi, Maradona y Trump. Al menos quizás sirva para diferenciar personaje de personalidad. Leo que una tal Lali se va de la Argentina. Según dice, ya no aguanta más a su presidente. Mira que rebelde es esta chica. Ni siquiera sé si es real.

Es todo tan absurdo y tan rápido, y nosotros somos tan lentos. Estamos desfasados. Este sistema está desfasado. Es una disonancia rítmica. No es raro que nos matemos entre nosotros. En la tele hay un tipo que dice que hay que trabajar más y comer menos. Lo dice porque él trabaja poco y come mucho.

Vamos a armarnos de libros de una vez por todas. Un libro cada uno, o dos, uno en cada mano. De tapa dura o de tapa blanda. Nos tenemos que armar. Tenemos que luchar, no podemos quedarnos quieto.



 









Pone una música feliz.


 









El telón era verde, como el cartel de salida. Las butacas eran de terciopelo rojo. Estaban en tiras de unos 20 o 25 metros. Si los colores estuvieran invertidos también estaría bien. Las paredes eran grises, y la mitad de la sala de espectadores estaba cubierta por un techo negro. Llegamos tarde por un error en la diferencia horaria. Argentina está del otro lado del Rio Paraná. Unos 20 minutos en auto si el puente esta moderado. Rocemi fue la sala donde se desarrolló la décimo tercera edición del festival internacional de teatro. Había gente diversa. Distinta fisonomía y modos de hablar. Un punto de resistencia en el planeta. Una fuente de vitalismo humano. 




si me queres ver me tenes que ver